Ayer de tertulia con mis hijos pequeños y con mi marido, hablábamos
del poco tiempo que queda para terminar el colegio.
Me hizo hasta gracia porque uno de los chicos hablaba de los fines de semana que quedaban, “dos".
Parece que fue ayer cuando hacíamos las maletas para volver del verano, esto del tiempo es un invento que no acaba de convencerme. Me gustaría , de verdad que las cosas se sucediesen sin tener limitaciones, cuando una se termine comenzar la siguiente y así sucesivamente.
Este año que muchos de mis amigos y yo hemos celebrado medio siglo,a todos nos parece de broma que haya pasado , pero si te pones a pensar
las cosas que han ocurrido te das cuenta de que quizás debería haber
pasado otro medio siglo mas.
Ya nos hemos acostumbrado, pero la cantidad de cosas que pretendemos
hacer en un día, lo normal es que se hiciesen en una semana como mínimo.
Creo que las personas necesitamos mas tiempo para hablar, para escuchar, para meditar las cosas en nuestro interior, y cuantas mas
cosas externas nos echamos sobre la espalda, menos dejamos a ese
interior que debemos cultivar con cariño y sin prisas.